En algún momento del día mi celular suena, respondo la llamada a sabiendas que se trata de mi amiga Jazmín, y ese hecho me arrebata una sonrisa…

Por Pedro Manuel Rivera Márquez:

Hace algunos años mientras me encontraba en un salón de clases se sentó junto a mí una chava muy linda con una sonrisa pícara, de esas que te hacen sonreírle al verla. Comenzamos a platicar sobre aspectos de la clase y poco a poco fue surgiendo una amistad que fue creciendo con el tiempo de conocerla.

Me fui dando cuenta de la gran persona, que era una excelente amiga que no se apartó de mí en ningún momento en el que necesité de su ayuda. Aun cuando más triste me encontré, ella me dio la mano aconsejándome siempre con un sonrisa acerca de que los buenos días estaban por venir, a pesar de lo que me pasara… dar abrazos cálidos era parte de ella, como si al saludarte y abrazarte te irradiara un poco de su gran corazón.

Pasó el tiempo y tuvimos que cambiar de clases, nos alejamos un poco por motivos de la escuela pero aun así la amistad perduro y cada vez que nos veíamos ella me regalaba esa sonrisa y ese abrazo que me hizo entender que la amistad es un sentimiento que siempre perdura y que cuando la consigues siempre te acompañara.

Hace tiempo yo había decidido darle un cambio radical a mi vida; me entere de un equipo de deportes extremos y comencé a integrarme al mismo. Esto cambio mi visión de mi alrededor de una manera extraordinaria, constantemente le comentaba a Jazmín de las actividades que realizábamos, y ella sonreía al ver que yo me mantenía contento (a ella siempre le alegra la felicidad de los demás, es parte de su esencia compartir y dejar que compartas tus alegrías con ella).

Nunca se animó a acompañarme porque a pesar de que le entusiasmaba mucho, le daba mucho nervio la idea de practicar estas actividades.

Transcurrido el tiempo comenzamos a vernos más esporádicamente, una o dos veces por semana, al vernos un día fuimos a platicar como era costumbre a la cafetería de la escuela; pasamos un rato súper agradable, quedamos de vernos la próxima semana para platicar como era nuestra costumbre, cada quien en sus actividades… siempre con la idea en mente de que las cosas transcurren como normalmente suelen transcurrir.

La siguiente semana fui a buscarla para platicar y no la encontré, pensé que estaría en clase así que no quise molestarla. Transcurrieron los días y no supe nada de ella, eso me empezó a preocupar… Un día mientras realizaba una de las actividades de Águilas Negras se acercaron a mi José Luis y Pedro, dos excelentes personas e integrantes del equipo que conocían también a Jazmín y me dieron una noticia que me devastó.

Mi hermanita Jazmín había sufrido un accidente muy grave, estaba en el hospital con una lesión en la medula ósea y en la medula espinal no supe que hacer (tal vez debí haberla cuidado mejor como ella a mí), así que fui a buscarla junto con otro amigo y la encontré en la cama del hospital; aun no puedo entender cómo es que esta clase de cosas le suceden a personas tan nobles y lindas de corazón como ella.

Con el día a día Jazmín fue avanzando de a poco, siempre consciente de la gravedad de su lesión y de que Dios le había brindado otra oportunidad enorme de seguir con vida. Me permitió acompañarla y ayudarla en lo que estuvo en mis manos, algunas veces derramo lágrimas de impotencia por sentimientos que solo ella entiende con claridad, algunas veces la vi triste y con la mirada perdida quise dar una palabra de aliento pero mi garganta se hacía nudo y no sabía cómo alentarla; en ese momento ella volteaba su mirada hacia mí y me decía que todo estaría bien, que los días buenos estaban por venir. Todo aquello que no sabía cómo expresarle ella me lo decía, con ese brillo en sus ojos que nunca decayó con esa sonrisa y ese abrazo que seguían siendo cálidos a pesar de la adversidad por la que estaba pasando.

Cada vez que la visitaba me sorprendía más y más, ella siempre tomó cada palabra de aliento que le decían como propia y se lo repetía una y otra vez, se daba esperanza y valor para seguir adelante. Su mejor consejero era ella misma, porque a pesar de todo nunca dejo de creer en que podía salir adelante para mejorar en todos los aspectos, ella nunca me lo dijo pero lo sé, y lo sé porque lo veía en su mirada una determinación y unas fuerzas sorprendentes y admirables que pocas personas tienen.

Ella siempre me agradeció por algunas cosas que realice pensando en su mejoramiento, pero en realidad el que está agradecido soy yo con Dios que me permite aun tenerla conmigo y con ella que me permite acompañarle y convertirme en una mejor persona aprendiendo de su voluntad y de su hermosa capacidad de dar de sí siempre lo mejor,

Platicando con ella surgió una idea un poco loca de principio, pero era algo posible: planteamos la posibilidad de que me acompañara a Águilas Negras a realizar alguna actividad con nosotros, eso la entusiasmo mucho así que me dirigí a mi líder Leonel Meléndez (Águila Real), para plantearle la posibilidad de que nos acompañara. Enseguida accedió, puesto que en el equipo el compartir un poco de lo mucho que Águilas Negras nos ha dado es un orgullo, se propuso un día para la realización de la actividad y se eligió el rappel.

Leonel se encargó de toda la metodología para el ascenso y descenso de Jazmín en los puentes. Una semana antes del realizar la actividad se plantearon muchas posibilidades para realizar con el menor índice de riesgo posible para Jazmín la actividad, así como se hace en cada una de las actividades que realizamos, con el lema de “cero accidentes”. Jazmín se mostró muy entusiasmada en todo momento, nerviosa pero siempre con esa determinación de que no hay nada imposible.

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Leonel la seguía de cerca ascendiendo por otra cuerda por medio de jumar. Cuando llegaron a una distancia adecuada, Leonel aseguro a Jazmín y cambio el croll de la cuerda por el equipo de descenso. Así pues Jazmín comenzó a descender por si sola ante la mirada de los integrantes del equipo y los nuevos aspirantes que asistían por primera vez a misión.

En medio de aplausos Jazmín terminó su descenso, estaba emocionada, dijo que se sintió muy bien, muy segura, sin nervios… Logro romper una barrera que nos muestra que los límites los ponemos nosotros mismos y en su caso a pesar de todo, ella no los tiene.

Por petición de ella se volvió hacer todo el procedimiento para que lo hiciera nuevamente, así bajo en dos ocasiones convirtiendo su esfuerzo y el del equipo en un éxito total.

 

DIOS SOLO PONE GRANDES PRUEBAS A GRANDES ALMAS VALIENTES QUE PUEDEN SUPERARLAS.

AGUILAS NEGRAS LE AGRADECE A JAZMIN POR DARNOS UN EJEMPLO DE VIDA TAN GRANDE Y POR HABERNOS PERMITIDO REGALARLE ESTA EXPERIENCIA.

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